HISTORIA DE
NUESTRA
PARROQUIA
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús ocupa un lugar
profundamente significativo en la historia religiosa y social de nuestra
comunidad de Santa María de Punilla. Su origen está íntimamente ligado a una
realidad marcada por el sufrimiento, la solidaridad y la fe compartida entre
vecinos que soñaron con levantar un templo donde Dios pudiera hacerse cercano
al pueblo.
Durante la búsqueda de testimonios y documentos sobre
sus comienzos, se encontró un valioso y curioso libro titulado 262 recetas
de cocina de la Tía Nenota, editado en noviembre de 1954 para recaudar
fondos destinados a la construcción de la futura capilla. La autora, que
decidió permanecer en el anonimato, explicaba en su introducción que, al
enterarse de que en Santa María se estaba levantando una capilla junto al
Sanatorio Nacional, decidió donar la reedición del libro “para que todo el
beneficio sea destinado a su construcción”. Este gesto refleja el espíritu
solidario y comunitario que acompañó desde el inicio esta obra de fe.
La historia de la parroquia está profundamente unida a
la figura del padre Andrés Ostrich, nacido el 30 de noviembre de 1907 en
Dalmacia, Croacia. Falleció el 14 de julio 1989 en Córdoba, sus restos descansan al pie del campanario de la Iglesia Parroquial aguardando la llegada de su Señor Jesucristo.

El padre Andrés Ostrich fue Ordenado sacerdote en 1933, llegó a la Argentina a fines de
junio de 1947 y fue nombrado capellán del Sanatorio Nacional de Tuberculosos
Santa María de Punilla el 1° de enero de 1948. Desde entonces comenzó una
intensa tarea pastoral en el pueblo, celebrando catequesis y misas en casas de
familia, especialmente en los hogares de las familias Martino, Viñas y Torres,
cuando aún no existía un templo propio.
Se cuenta que, movido por una promesa hecha a su madre
—devota del Sagrado Corazón de Jesús—, el padre Ostrich decidió construir una
capilla dedicada a esta advocación. Entre 1953 y 1954, junto a un grupo de
vecinos comprometidos, organizó la Comisión Pro-Capilla de Santa María. Gracias
al esfuerzo mancomunado del pueblo, a beneficios, ferias de platos, quermeses y
numerosas colaboraciones anónimas, comenzó a levantarse el templo en su actual
emplazamiento.
Horacio López recordaba aquellos [i]años
diciendo: “Mi madre colaboró mucho con otras señoras junto al Padre Ostrich
para la construcción de la iglesia. Las reuniones se hacían allí mismo, cuando
todavía no tenía techo. El Padre Ostrich fue un cura de mucha convocatoria;
incluso personas no creyentes ayudaban porque era muy querido”. Estos
testimonios muestran cómo la construcción del templo fue una verdadera obra
comunitaria, nacida de la fe y del esfuerzo compartido.
Finalmente, el 6 de octubre de 1957 quedó inaugurada
la capilla Sagrado Corazón de Jesús, levantada como signo de esperanza en medio
de una comunidad atravesada por el dolor de la enfermedad y la fragilidad
humana que rodeaba al sanatorio. En sus comienzos, incluso fue conocida como
Iglesia Santa Ana y Sagrado Corazón de Jesús, debido a la devoción de la madre
de quien donó el terreno.
Con el paso de los años, la vida comunitaria fue
creciendo y fortaleciéndose. Las tradicionales fiestas patronales comenzaron a
ocupar un lugar central en la vida del pueblo, organizadas por distintas
comisiones junto al padre Andrés. Procesiones, ferias, juegos y celebraciones
populares reunían a toda la comunidad. Gracias a una iniciativa impulsada por
vecinos y miembros de la comisión parroquial, el Gobierno de la Provincia de
Córdoba declaró feriado local el día 25 de junio en honor al patrono y las fiestas
patronales de Santa María.
A esta misión pastoral se fueron sumando también la
capilla Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en barrio Villa Caeiro, y la
comunidad de las Hermanas Carmelitas Argentinas con su capilla y el colegio San
Roque, aportando riqueza espiritual, educativa y evangelizadora.
Durante más de treinta años, estas comunidades
permanecieron como capillas dependientes de la Parroquia Nuestra Señora de
Fátima. Sin embargo, el crecimiento de la comunidad y la madurez pastoral
alcanzada llevaron a un hecho histórico e inolvidable: el 1 de noviembre de
1990, en una solemne celebración presidida por el cardenal Raúl Francisco
Primatesta, fue erigida oficialmente la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús.
Desde entonces comenzó una nueva etapa de vida pastoral autónoma, siempre en
comunión con la Iglesia arquidiocesana y con las demás parroquias hermanas del
Valle de Punilla.
Hoy, al recordar esta historia, no solo hacemos
memoria agradecida del pasado, sino que renovamos nuestro compromiso como
comunidad cristiana. La parroquia continúa siendo fruto del esfuerzo
compartido, del consuelo ofrecido en el dolor y de la esperanza puesta en Dios.
Bajo la protección del Sagrado Corazón de Jesús, patrono de la ciudad, sigue
caminando con fe, amor y espíritu de servicio, manteniendo viva la misión
evangelizadora que le dio origen.